El país más joven del planeta llega a su decimoquinto aniversario sin mucho que celebrar. Sudán del Sur conmemora su independencia en un momento decisivo, marcado por el colapso económico y una severa crisis humanitaria que golpea a millones de personas.
La nación nacida en 2011 no ha logrado consolidar la estabilidad prometida. Años de conflicto interno, desplazamientos masivos y hambruna han dejado a buena parte de su población dependiendo de la ayuda internacional.
En medio de ese panorama, el país enfrenta la incertidumbre de sus primeras elecciones generales, convocadas para el 22 de diciembre. Los comicios son vistos como una prueba de fuego para instituciones aún frágiles y para un liderazgo cuestionado.
Organismos internacionales advierten que el proceso electoral podría estabilizar o agravar las tensiones, según cómo se conduzca. El aniversario, más que una fiesta, se vive como un recordatorio de las promesas incumplidas de la independencia.


