La presidenta Claudia Sheinbaum dio un giro contundente al debate sobre soberanía: respaldó la indagatoria de la Fiscalía General de la República sobre el operativo en Chihuahua donde habrían participado agentes de la CIA. "Es muy importante que el pueblo de México conozca qué acuerdos existen", advirtió desde Palacio Nacional, en un tono que pocas veces ha utilizado frente a Estados Unidos.
El caso explotó cuando The Washington Post identificó como agentes de la CIA a dos ciudadanos estadounidenses fallecidos en territorio mexicano durante un despliegue antinarcóticos. El gobierno federal asegura que no fue notificado y que los estados no pueden firmar acuerdos de seguridad por su cuenta porque, en sus palabras, "es materia de seguridad nacional".
La FGR llamará a declarar hasta a 50 elementos ministeriales que participaron en el operativo, mientras la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, se enfrenta a señalamientos cruzados con Morena. Especialistas consultados por Proceso advierten que el caso evidencia un "minipentágono" informal y una infiltración que rompe los protocolos bilaterales.
Sheinbaum cerró la mañanera con una frase que ya circula en Washington: "Esperamos que no se vuelva a repetir". Detrás de la diplomacia mesurada hay una exigencia política precisa, presentar a los responsables y revelar qué autoridad estatal abrió la puerta a una agencia extranjera en pleno despliegue de fuerza.

