Las once de la mañana se transformaron en un coro nacional de sirenas. En cuestión de segundos, 87 millones de teléfonos vibraron al mismo tiempo y miles de oficinas, escuelas y hospitales se vaciaron en orden. El Primer Simulacro Nacional 2026 movilizó a más de 37 millones de personas, la cifra más alta jamás registrada en un ejercicio de prevención en México.
La hipótesis era escalofriante: un sismo de magnitud 8.2 con epicentro en la Brecha Sísmica de Guerrero, una zona que ha acumulado energía durante más de un siglo. Veintiún estados ensayaron esa pesadilla en concreto; el resto trabajó escenarios de incendios, tsunamis, huracanes, inundaciones y colapsos estructurales.
La Coordinación Nacional de Protección Civil reportó el registro de 167 mil 810 inmuebles en 2 mil 491 municipios y desplegó una fuerza de tarea con más de 770 mil elementos especializados, 21 mil vehículos terrestres, 466 aeronaves y casi 3 mil unidades médicas con más de 105 mil camas. Seis personas resultaron heridas durante la evacuación, según el primer corte oficial.
La jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada, destacó que el ejercicio puso a prueba protocolos en escuelas, hospitales y el Metro. "Estar listos salva vidas", repitió por su parte la titular de la Segob, Rosa Icela Rodríguez. Las autoridades anunciaron que los datos servirán para corregir cuellos de botella antes del próximo macrosimulacro de septiembre.

