El dinero que envían los migrantes mexicanos desde el extranjero acaba de marcar un punto de inflexión. En marzo entraron al país 5 mil 394 millones de dólares por concepto de remesas, según el Banco de México, la mejor cifra registrada para ese mes en toda la historia del indicador.
El trimestre completo todavía es más impresionante: 14 mil 456 millones de dólares acumulados de enero a marzo, un récord absoluto desde que Banxico comenzó a llevar el registro en 1995. La cifra rompe la tendencia negativa que arrastraba el país desde 2025, cuando los envíos cayeron por primera vez en una década.
El 99% de los recursos llegó vía transferencia electrónica y el incremento anual fue de 4.91%. Aunque el pico mensual histórico sigue siendo el de junio de 2024, con 6 mil 207 millones de dólares, el repunte ya está modificando proyecciones macroeconómicas y reactivando estados como Michoacán, Guerrero y Jalisco, que dependen estructuralmente de estos flujos.
Analistas atribuyen el rebote a la incertidumbre migratoria en Estados Unidos: muchos paisanos están enviando ahorros antes de que las nuevas medidas arancelarias y administrativas afecten sus ingresos. La duda ahora es si esta avalancha es un blindaje pasajero o el inicio de un ciclo más sostenido.

