Múnich quería remontada y se quedó con silencio. El PSG visitó al Bayern con una ventaja de 5-4 desde la ida y se llevó la semifinal de vuelta de la Champions League con un 0-1 que selló un global aplastante. Lo de los franceses ya no es promesa, es realidad: van a la final.
El gol llegó cuando el reloj exigía épica al cuadro alemán. El PSG defendió con disciplina, abandonó la idea del partido abierto y apostó a la transición rápida. Su mediocampo neutralizó al Bayern y los nuevos refuerzos invernales del club parisino impusieron físico y carácter en la sala caliente del Allianz Arena.
El entrenador francés celebró "la madurez de un equipo que aprendió a sufrir" y dedicó la clasificación a la afición que cruzó miles de kilómetros para llenar el sector visitante. Del otro lado, Múnich se quedó con el sabor de la frustración, la presión local y la sensación de haber tocado la final con la yema de los dedos.
La final se jugará el 30 de mayo y enfrentará al PSG con el ganador de la otra semifinal. Para el club parisino, dueño de varias eliminatorias dolorosas en años recientes, la posibilidad de levantar por fin la Orejona se siente más cerca que nunca. París ya prepara la fiesta.

