Los datos más recientes del consumo privado en México revelan una fotografía preocupante: la economía crece en la superficie, pero el motor de ese crecimiento son los bienes importados, no la producción nacional. El consumo privado avanzó 3.1% en términos anuales, pero esa cifra esconde una realidad muy distinta dependiendo del origen de los productos.
Los bienes importados crecieron 13% anual, mientras que el consumo de bienes y servicios producidos en México apenas avanzó 0.2%. La brecha entre ambas cifras revela que el dinamismo económico que se registra en el gasto de los hogares mexicanos no está generando empleos ni valor agregado dentro del país, sino que fluye hacia el exterior.
Los economistas advierten que este desequilibrio es estructural y difícil de revertir en el corto plazo. La apreciación del peso frente al dólar en años recientes abarató las importaciones para los consumidores mexicanos, mientras que la producción nacional enfrenta costos energéticos, logísticos y laborales que la hacen menos competitiva. El resultado es una economía que consume más de lo que produce.
El dato llega en un momento en que el gobierno federal impulsa el Plan México, una estrategia de sustitución de importaciones y fortalecimiento industrial que busca revertir precisamente esta tendencia. Sin embargo, los resultados de ese programa en términos de consumo interno todavía no son visibles en las cifras macroeconómicas.



