Kansas City nunca había visto algo así. Desde la madrugada del lunes, argentinos de todas las provincias y de decenas de países comenzaron a llegar a la ciudad estadounidense con banderas, bombos y el ritual inconfundible de los cantos que acompañan a la selección albiceleste desde Qatar 2022. Para el lunes por la tarde, el centro de la ciudad era un estadio a cielo abierto con más de diez mil personas agolpadas alrededor de los fanfests oficiales.
Lionel Messi confirmó su titularidad para el encuentro ante Argelia del Grupo J, y el número redondo que acumula, 200 apariciones con la camiseta de su país, hizo que medios de todo el mundo convirtieran su debut en un evento en sí mismo. El capitán de la selección publicó en sus redes sociales una sola palabra horas antes del partido: 'Juntos'. La imagen que acompañó el mensaje, toda la plantilla en el vestuario, acumuló millones de interacciones en minutos.
El rival no es un enemigo sencillo. Argelia, clasificada al Mundial tras una campaña sobresaliente en las eliminatorias africanas, llega con varios jugadores que militan en ligas europeas de primer nivel y con la motivación adicional de enfrentar a la selección que más fanáticos concentra en el continente americano. El factor emocional podría ser tanto el mayor aliado de Argentina como su talón de Aquiles.
Para Messi, que cumplirá 39 años en pocos días, este es el capítulo final de un cuento que comenzó de niño en Rosario y que ya tiene el epílogo más soñado: la Copa del Mundo ganada en Qatar. La pregunta que el fútbol se hace hoy en todo el mundo es si el mejor de la historia puede cerrar su ciclo mundialista con otro milagro.



