El recuerdo amargo de la semifinal de Rusia 2018 quedó definitivamente enterrado en Arlington, Texas. Inglaterra goleó a Croacia en la primera jornada de grupos del Mundial 2026 con una actuación que los analistas ya califican como la más dominante vista en el certamen hasta el momento. Los ingleses controlaron el juego desde el pitido inicial y no dejaron espacio para la réplica.
El partido tuvo una carga emocional que superó lo deportivo: varios de los jugadores ingleses en campo recordaron aquella derrota seminal de hace ocho años, y la prensa británica construyó durante semanas la narrativa de la 'revancha'. El resultado no defraudó a los 'Three Lions' ni a los millones de seguidores que siguieron el encuentro desde los pubs de todo el Reino Unido en plena madrugada.
Croacia, en cambio, mostró los signos de una generación que empieza a ceder paso. Sin la brillantez de su mejor época, el equipo balcánico no encontró respuesta táctica para la velocidad y presión alta de los ingleses. Al descanso, la diferencia ya era inapelable.
La victoria catapulta a Inglaterra a la cima de su grupo y la convierte en candidata seria a llegar lejos. La prensa internacional recuerda que el equipo lleva décadas buscando repetir el único título mundial de su historia, en 1966. El Mundial 2026 se presenta, dicen los aficionados ingleses, como la mejor oportunidad en sesenta años.






