El Gabinete de Seguridad federal reportó que los homicidios dolosos en Sinaloa registraron una caída del 50% durante el período comprendido entre junio de 2025 y enero de 2026, en comparación con los mismos meses del año anterior. El descenso, presentado como el principal indicador de éxito de la estrategia de seguridad de la presidenta Sheinbaum, llegó tras el despliegue masivo de fuerzas federales en la entidad.
La crisis de violencia en Sinaloa se disparó en 2024 a raíz de la fractura interna del cártel que lleva el nombre del estado, desencadenada por la detención del Mayo Zambada. El enfrentamiento entre facciones rivales transformó Culiacán en zona de guerra, con decenas de civiles atrapados en fuegos cruzados y una crisis de desplazamiento que apenas comenzó a documentarse.
El gobierno atribuye la mejora a la presencia sostenida de la Guardia Nacional y el Ejército, combinada con mecanismos de gestión territorial que facilitaron la reducción de hostilidades entre los grupos en pugna. Sin embargo, los datos provienen de fuentes oficiales que en el pasado han sido cuestionadas por subregistro y opacidad en la clasificación de los homicidios.
Organizaciones de derechos humanos advierten que parte del descenso podría reflejar un reacomodo estratégico del crimen, donde los grupos consolidan control sin necesidad de enfrentamientos abiertos, más que una victoria real del Estado. El índice de impunidad en Sinaloa supera el 95%, lo que significa que la gran mayoría de los crímenes del pico de violencia quedaron sin resolver.



