Tigres recibió una propuesta capaz de aliviar sus finanzas y agravar su crisis deportiva al mismo tiempo. Al-Diriyah de Arabia Saudita ofreció cerca de 12 millones de dólares por Juan Brunetta, uno de los jugadores más determinantes del equipo.
La operación todavía no está cerrada, pero llega cuando el club regiomontano acumula bajas, malos resultados e incertidumbre sobre su proyecto. Vender al mediocampista dejaría un ingreso importante y, a la vez, un hueco difícil de cubrir en plena competencia.
Brunetta aporta conducción, último pase y gol en un plantel que perdió referentes. Su salida no sería una transferencia aislada: reforzaría la percepción de desmantelamiento y aumentaría la presión sobre una directiva que debe decidir entre reconstruir o sostener lo que queda.
La respuesta marcará el rumbo inmediato de Tigres. Rechazar la oferta apuesta por competir; aceptarla obliga a encontrar un sustituto con poco margen y bajo la mirada de una afición que ya cuestiona las decisiones del club.





