Una decisión política volvió a sacudir la confianza en las vacunas infantiles. Donald Trump ordenó impulsar un calendario con menos inmunizaciones rutinarias, dosis más separadas y la eventual división de la vacuna contra sarampión, paperas y rubéola.
Pediatras y organizaciones médicas advierten que no existe evidencia que justifique separar vacunas seguras y ampliamente estudiadas. También temen que las familias abandonen esquemas incompletos por el costo, el tiempo y la dificultad de acudir a más consultas.
El riesgo aparece entre una visita y otra: un niño puede quedar sin protección cuando circula una enfermedad prevenible. La orden también repitió afirmaciones falsas sobre la relación entre vacunas y autismo, un vínculo descartado por décadas de investigación.
Aunque la política se aplica en Estados Unidos, la desinformación cruza fronteras y alcanza a familias mexicanas. La recomendación sigue siendo consultar calendarios oficiales y profesionales de salud, no sustituir evidencia médica por mensajes políticos o virales.




