La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo avanza a un ritmo que amenaza con superar el peor brote conocido. La Organización Mundial de la Salud alertó que ya suma más de cuatro mil 300 casos y más de dos mil muertes.
El virus circulaba desde meses antes de que se declarara oficialmente la emergencia. La variante Bundibugyo complica la respuesta porque no dispone de una vacuna o tratamiento aprobados, a diferencia de otras cepas enfrentadas en brotes anteriores.
El conflicto armado, los caminos destruidos y las huelgas por falta de pago impiden que equipos médicos lleguen a numerosas comunidades. Buena parte de los nuevos contagios ocurre fuera del alcance de los centros de seguimiento, lo que vuelve incompletos los registros.
El riesgo no termina en Congo: la región afectada está cerca de Uganda, Sudán del Sur y Ruanda. La comunidad internacional enfrenta una ventana estrecha para financiar personal, aislamiento y vigilancia antes de que la epidemia cruce más fronteras.





