El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que Estados Unidos no aceptará una renovación limpia del T-MEC y que en su lugar impondrá revisiones anuales del acuerdo hasta 2036, un cambio de reglas que mantiene en vilo a la industria exportadora mexicana.
El anuncio llega en medio de la presión arancelaria de la administración estadounidense, que ha empujado a México a defender el esquema comercial que hoy permite que más del 80 por ciento de sus exportaciones ingresen al mercado estadounidense sin pagar aranceles.
Ebrard adelantó que los puntos más espinosos de las próximas rondas serán los aranceles de la sección 232 al acero y al aluminio, los mecanismos de respuesta rápida en materia laboral, el déficit comercial estadounidense y la exigencia de Washington de reducir la dependencia norteamericana de insumos asiáticos en cómputo y electrónica. "No estamos de acuerdo en la coexistencia del tratado con aranceles tipo la 232", subrayó.
La próxima reunión entre ambos gobiernos está prevista para el 20 de julio en la Ciudad de México. De su resultado depende buena parte de la certidumbre que necesitan las cadenas productivas del país, desde la automotriz hasta la manufactura de exportación.





