Lluvias torrenciales golpearon al mismo tiempo Corea del Sur y Filipinas, con una persona muerta, cuatro heridas y ciudades convertidas en corredores de agua. En Manila, pasajeros quedaron atrapados mientras calles principales y trenes se inundaban.
En el sur de Corea del Sur, el agua provocó deslaves, desbordamientos y evacuaciones. Cerca de 390 personas dejaron sus viviendas mientras equipos de emergencia recorrían zonas donde la lluvia superó la capacidad de drenaje.
Filipinas suspendió actividades y cerró vías en la capital después de que el nivel subiera con rapidez. Imágenes difundidas mostraron vehículos y unidades de auxilio avanzando entre corrientes que ocultaban el pavimento.
El episodio confirma que una tormenta puede interrumpir transporte, energía y servicios en varias economías conectadas. También ofrece una advertencia para ciudades mexicanas: el pronóstico sirve poco si el drenaje y las rutas de evacuación fallan cuando cae el agua.






