Donald Trump ordenó reducir de forma sustancial los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur. La decisión altera una alianza defensiva de décadas y fue justificada por su buena relación con el líder norcoreano Kim Jong-un.
Las maniobras ya habían comenzado y no podían cancelarse por completo. Trump argumentó que son costosas y envían una señal hostil a Pyongyang, pese a que Seúl las considera esenciales para disuadir un ataque del Norte.
El mandatario también criticó que Corea del Sur no cooperara más con Estados Unidos en la guerra contra Irán. La mezcla de ambos asuntos eleva la presión sobre un aliado que depende del despliegue militar estadounidense para su seguridad.
Reducir los ejercicios puede abrir espacio para el diálogo con Pyongyang, pero también debilitar coordinación y preparación. Para México, el giro muestra cómo Washington está condicionando alianzas tradicionales a respaldos en conflictos ajenos.






