El fútbol nunca había regalado una jornada así. Este martes 16 de junio, los tres futbolistas más seguidos del planeta debutan simultáneamente en el Mundial 2026: Lionel Messi lleva a Argentina ante Argelia en Kansas City, Kylian Mbappé comanda a Francia frente a Senegal en Nueva York y Erling Haaland conduce a Noruega contra Irak en Boston. La coincidencia no es fortuita: el formato expandido del torneo lo hizo posible.
La expectativa en redes sociales supera cualquier precedente. Las tendencias mundiales en X e Instagram están dominadas por los tres nombres desde la madrugada, y las plataformas de streaming reportan cifras de reservas de visualización que podrían romper récords históricos. Los analistas del sector estiman que la audiencia combinada de los tres partidos podría superar los 700 millones de espectadores en todo el mundo.
Para Messi, el partido ante Argelia tiene una carga simbólica adicional: el astro rosarino llegará a las 200 apariciones con la selección argentina en este encuentro y cumplirá 39 años en los próximos días. Quienes lo conocen dentro del vestuario dicen que llega al torneo con la determinación de alguien que sabe que este es su último Mundial. Kansas City amaneció este martes con diez mil argentinos en sus calles, muchos de los cuales viajaron miles de kilómetros solo para estar presentes en la noche.
Mbappé, por su parte, carga con el peso de una nación entera: Francia llega al torneo como la gran candidata según las casas de apuestas, y el delantero del Real Madrid sabe que el mundo espera de él una actuación digna del mejor del planeta. Haaland, el goleador más letal del fútbol europeo de los últimos años, tiene ante sí la oportunidad de demostrar que puede trasladar su voracidad de gol a la mayor cita del fútbol mundial.



