El gobierno federal destinará durante el año en curso más de 13 mil millones de pesos para renovar el equipamiento médico de la red hospitalaria pública del país. La inversión busca cerrar la brecha tecnológica que históricamente ha separado la atención que reciben quienes pueden pagar un hospital privado de quienes dependen del sistema público.
Entre los más de 32 mil equipos contemplados en el programa destacan siete aceleradores lineales para el tratamiento de tumores cancerosos, diez equipos de resonancia magnética, 66 mastógrafos con inteligencia artificial para la detección temprana de cáncer de mama y más de 120 mastógrafos convencionales. La distribución priorizará los estados con mayor déficit de infraestructura diagnóstica.
Paralelamente, la estrategia incluye conectar todos los hospitales públicos del país a internet antes de que termine el año. Ese paso habilitará la interoperabilidad del expediente clínico electrónico entre unidades de salud y abrirá la puerta a esquemas de telemedicina que conecten a médicos de primer nivel con especialistas en zonas de alta marginación.
La inversión forma parte del proyecto de creación del Servicio Universal de Salud, que busca integrar al IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar en un sistema donde cualquier ciudadano pueda atenderse en la institución más cercana sin importar su afiliación. Los especialistas señalan que la tecnología es el requisito previo para que ese modelo sea operativo.



