El Servicio Meteorológico Nacional advierte que entre mayo y julio comenzó a formarse un fenómeno de El Niño de intensidad excepcional, bautizado como Súper Niño, que se prolongará hasta el final del año y que ya está reconfigurando el clima en buena parte del país.
El contraste es brutal: mientras el Valle de México y el Estado de México amanecen bajo tormentas eléctricas y chubascos que complican la movilidad, en el norte y el noroeste los termómetros superan los 40 grados, con riesgo para la salud y presión sobre el abasto de agua y energía.
Este patrón climático no es un episodio aislado. El fenómeno altera regímenes de lluvia, favorece sequías en unas regiones e inundaciones en otras, y tiene efectos directos sobre la agricultura, los precios de los alimentos y la logística de traslado en las grandes ciudades.
Las autoridades meteorológicas piden a la población mantenerse atenta a los avisos, extremar precauciones ante encharcamientos y descargas eléctricas en el centro, y protegerse de los golpes de calor en el norte. La recomendación es tratar el pronóstico como una alerta de largo aliento, no como el clima de un solo día.





