El fotógrafo y creador de contenido Ricardo Zúñiga Rosas fue asesinado a tiros después de haber denunciado amenazas. Su muerte elevó a ocho la cifra de periodistas y comunicadores asesinados en México durante el año.
Hombres armados llegaron al negocio de Zúñiga y dispararon contra él. El comunicador publicaba críticas sobre asuntos públicos y había advertido que recibía intimidaciones relacionadas con su actividad.
La Sociedad Interamericana de Prensa pidió una investigación pronta y exhaustiva que no descarte el trabajo informativo como móvil. También reclamó identificar a autores materiales e intelectuales.
Una muerte casi cada mes confirma que la violencia contra la prensa no es un episodio aislado. Sin protección efectiva ni castigo, las amenazas terminan silenciando información que comunidades enteras necesitan conocer.





