Donald Trump y Delcy Rodríguez anunciaron un acuerdo que concede a una compañía estadounidense derechos de explotación petrolera en Venezuela durante un siglo.
El volumen involucrado ronda 65 mil millones de barriles, cerca de 21.5% de las reservas reconocidas del país. La operación incluye control estratégico y compra de crudo bajo condiciones preferentes.
El Gobierno venezolano presenta el pacto como una vía para recuperar producción e infraestructura. Críticos lo describen como una cesión extraordinaria de soberanía sobre el recurso central de la economía.
El convenio puede alterar flujos energéticos en América y precios de referencia. También someterá a prueba sanciones, seguridad jurídica y la capacidad de convertir reservas bajo tierra en producción real.






