Especialistas consultados por el Banco de México elevaron su expectativa de crecimiento para el país de 1.20% a 1.30%. El ajuste es positivo, pero no cambia el diagnóstico de debilidad.
La encuesta también mostró una reducción en algunas previsiones de inflación y tipo de cambio. Sin embargo, ningún participante calificó el momento como favorable para realizar inversiones.
Gobernanza, inseguridad, incertidumbre interna y condiciones externas aparecen entre los principales obstáculos. La mayoría considera que la economía está peor que un año antes.
La contradicción resume el desafío: crecer un poco más no basta para recuperar confianza. Sin inversión productiva, el avance puede depender demasiado del consumo, las remesas y factores temporales.





