Cerca de 24 millones de estudiantes de educación básica regresaron a las aulas públicas y privadas de las 32 entidades. El movimiento reactivó horarios, transporte y compras para millones de familias, además de devolver a las escuelas el centro de la rutina diaria.
El calendario contempla 185 días efectivos de clase para preescolar, primaria y secundaria. La jornada también puso a prueba los operativos de movilidad y seguridad en las zonas con mayor concentración de planteles, donde el tránsito y la demanda de transporte aumentaron desde temprano.
El regreso no es uniforme: cada comunidad enfrenta condiciones distintas de infraestructura, conectividad y personal. Las familias retoman gastos de traslado y materiales, mientras docentes y directivos deben recuperar hábitos de estudio y detectar rezagos después del periodo vacacional.
La magnitud de la matrícula convierte cada decisión educativa en un asunto nacional. Más allá del primer día, el desafío será sostener asistencia, aprendizaje y entornos seguros durante todo el ciclo, especialmente en planteles que comienzan con carencias acumuladas.






