BBVA Research ajustó a la baja su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en 2026, reduciéndolo del 1.8% al 1.2%, en un contexto marcado por la debilidad de la demanda interna y la persistencia de factores externos adversos. El ajuste llega en un momento en que varios organismos internacionales también han reducido sus expectativas para el país.
Los analistas señalan que la incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos continúa afectando las decisiones de inversión. Las empresas posponen proyectos ante la falta de claridad sobre los aranceles y las condiciones del T-MEC, lo que limita la expansión del aparato productivo y el crecimiento del empleo formal en los sectores exportadores.
La demanda interna también muestra señales de fatiga: el Índice de Confianza del Consumidor registró una caída anual de 3.4 puntos en mayo, con una contracción especialmente notoria en las expectativas sobre la situación económica a 12 meses. El consumo privado, motor histórico del crecimiento en México, no logra compensar la debilidad de la inversión privada.
A pesar del escenario adverso, BBVA proyecta una recuperación gradual para 2027 con un crecimiento estimado del 2%. La institución recomienda políticas que impulsen la certeza jurídica, la diversificación de mercados y la inversión en infraestructura como condiciones necesarias para un rebote sostenible de la economía mexicana.



