Volodímir Zelenski rechazó celebrar elecciones nacionales mientras continúa la invasión rusa y advirtió que abrir una campaña política dividiría a Ucrania.
El mandatario calificó los comicios como un riesgo enorme para un Estado que mantiene parte de su población desplazada, territorios ocupados y fuerzas movilizadas.
Sus críticos reclaman un calendario para renovar las instituciones, mientras el gobierno señala obstáculos legales, logísticos y de seguridad para garantizar una votación representativa.
La decisión aplaza una definición democrática difícil: cómo preservar legitimidad electoral sin debilitar la defensa ni excluir a millones de ciudadanos afectados por la guerra.



