Dos meses después de los terremotos que devastaron el norte de Venezuela, la cifra de muertos continúa creciendo. Las autoridades elevaron el balance a 6 mil 509 víctimas, una dimensión que confirma la profundidad de la catástrofe.
El nuevo conteo incorporó 71 cuerpos recuperados entre los escombros. Los dos sismos ocurrieron el 24 de junio y destruyeron viviendas, carreteras y servicios en comunidades que todavía intentan reanudar sus actividades básicas.
AP y EFE reportaron el mismo balance oficial y el aumento respecto de la semana anterior. La localización tardía de víctimas muestra que aún existen zonas de difícil acceso y familias que no han recibido una respuesta definitiva sobre sus desaparecidos.
La emergencia ya no depende únicamente del rescate: requiere vivienda, empleo, atención médica y reconstrucción con estándares más resistentes. El paso del tiempo reduce la atención internacional, pero no las necesidades de quienes continúan viviendo entre ruinas.




