Tadej Pogačar convirtió la montaña andorrana en una demostración de fuerza y ganó con autoridad la cuarta etapa de la Vuelta a España. El ataque dejó una imagen temprana de dominio en una carrera que todavía guarda numerosos obstáculos.
El esloveno reforzó el jersey rojo de líder y dio un paso importante hacia el único gran título por etapas que aún busca conquistar por primera vez. La diferencia obtenida obliga a sus rivales a abandonar la cautela mucho antes de lo previsto.
AP y EFE describieron la actuación como una exhibición en Andorra. Pogačar manejó el ritmo en las subidas, esperó el momento decisivo y terminó la jornada con una ventaja más sólida en la clasificación general.
La Vuelta apenas comienza y una caída, una mala jornada o una alianza entre equipos puede cambiar el panorama. Por ahora, el líder ya impuso la pregunta que acompañará al pelotón: quién tiene piernas y estrategia para obligarlo a ceder.





