Un equipo científico en Yucatán avanza hacia las pruebas en personas de una vacuna contra el mal de Chagas. El proyecto busca prevenir una infección parasitaria que puede permanecer años sin síntomas y después provocar daños cardiacos o digestivos graves.
La enfermedad es transmitida principalmente por insectos conocidos como chinches besuconas, aunque también puede contagiarse por sangre, alimentos contaminados o de madre a hijo. Su presencia es especialmente relevante en comunidades rurales y regiones tropicales.
Los investigadores reportaron resultados preclínicos que permiten preparar la siguiente etapa del desarrollo. El paso a ensayos humanos exige comprobar seguridad, definir dosis y medir la respuesta inmunológica antes de pensar en una aplicación amplia.
Si supera esas fases, la vacuna podría ofrecer una herramienta inédita para México y América Latina. Mientras tanto, el diagnóstico temprano, el control del vector y la atención médica siguen siendo esenciales para evitar complicaciones irreversibles.






