Chantal decidió denunciar una violencia que, según su testimonio, convirtió la fuerza del ring en una amenaza dentro de casa. Su expediente describe agresiones reiteradas y lesiones visibles.
Las fotografías incorporadas al caso muestran golpes en brazos, torso y rostro. La joven compara la intensidad de las palizas con las que Omar Chávez propinaba a sus rivales como boxeador profesional.
La denuncia coloca otra vez bajo escrutinio la forma en que fama, dinero y entorno deportivo pueden aislar a una víctima. El proceso deberá determinar responsabilidades con garantías para ambas partes.
La prioridad inmediata es proteger a la denunciante y evitar la revictimización pública. El caso también puede empujar a federaciones y promotores a establecer protocolos frente a la violencia de género.





