El ministro de Defensa digital de Ucrania, Mykhailo Fedorov, declaró que la campaña de drones está logrando su objetivo estratégico: aislar a Crimea del continente ruso. Los ataques de las últimas semanas han inutilizado los principales puentes y rutas de abastecimiento que conectan la península ocupada con el territorio de Rusia y con las zonas bajo control moscovita en el sur de Ucrania.
El Puente de Chonhar fue golpeado por primera vez el 7 de junio y nuevamente dos días después, con un segundo ataque que lo cerró completamente al tráfico militar. El puente de la Espiga de Arabat, utilizado como ruta alternativa costera, fue alcanzado por un misil de largo alcance el 10 de junio, suspendiendo también su operación. El resultado práctico es que los convoyes rusos deben rodear por caminos secundarios en trayectos que superan las dos horas adicionales.
El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Washington, confirmó que la campaña ucraniana está teniendo efectos logísticos significativos sobre las operaciones rusas en el sur del país, reduciendo la capacidad de Moscú para mover tropas, municiones y equipamiento hacia Crimea con la fluidez que tenía antes de los ataques.
Rusia no ha reconocido el alcance real de los daños en sus comunicaciones oficiales, aunque imágenes satelitales difundidas por medios independientes confirman la destrucción parcial o total de las estructuras. El presidente Zelenski celebró los resultados de la ofensiva en sus mensajes diarios, encuadrando la campaña como parte de la estrategia de presión que busca forzar negociaciones en condiciones más favorables para Ucrania.


