Irán y Omán acordaron el trazado geográfico de una nueva ruta para las embarcaciones que cruzan el estrecho de Ormuz, según confirmó el vocero de la cancillería iraní, Esmail Baqai. Es el avance más concreto en meses sobre el corredor marítimo por el que pasaba cerca de una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado antes de la guerra.
El acuerdo llega tras al menos dos meses de consultas técnicas entre ambos países, durante los cuales las autoridades iraníes analizaron aspectos jurídicos, de seguridad y ambientales del eventual corredor. En la práctica, el diseño apunta a una gestión compartida del paso entre Teherán y Mascate.
Pero el anuncio viene con una condición que lo cambia todo. Desde Teherán advirtieron que la reapertura plena de la vía dependerá de las decisiones de Estados Unidos, que mantiene un bloqueo sobre los puertos iraníes. Es decir: la ruta está trazada, pero no necesariamente abierta.
Irán ha ejercido control de facto sobre el estrecho desde que Estados Unidos e Israel iniciaron su ofensiva contra el país el 28 de febrero. Para México el desenlace importa por una vía muy concreta: el precio internacional del crudo determina tanto el costo de las gasolinas importadas como los ingresos petroleros que sostienen una parte del presupuesto federal.





