Con prácticamente todos los votos contabilizados, el partido encabezado por Paul St-Pierre Plamondon obtuvo alrededor del 28% de los sufragios y consiguió 59 de los 127 escaños de la Asamblea Nacional.
La cifra representa una victoria importante, aunque insuficiente para alcanzar los 64 escaños necesarios para gobernar con mayoría absoluta. El Parti Québécois deberá, por tanto, encabezar un gobierno minoritario y negociar con otras fuerzas políticas para aprobar iniciativas.
El Partido Liberal de Quebec quedó en segundo lugar con aproximadamente 24.2% de los votos y 40 escaños, mientras que el Partido Conservador de Quebec consiguió cerca del 20.7% y 19 lugares.
Uno de los elementos que más atención genera es la histórica posición independentista del Parti Québécois. Su dirigente ha planteado la posibilidad de realizar en el futuro un nuevo referéndum para separar Quebec de Canadá, aunque ha señalado que no pretende hacerlo mientras Donald Trump permanezca en la presidencia de Estados Unidos.
Quebec ya realizó dos consultas independentistas, en 1980 y 1995, y en ambas ocasiones ganó la opción de permanecer dentro de Canadá. La segunda fue particularmente cerrada.
Pese al regreso del movimiento separatista al poder, las encuestas actuales muestran que el respaldo a una eventual independencia se mantiene alrededor del 30%, por lo que la victoria electoral no necesariamente representa un apoyo mayoritario a la separación.
El resultado representa ahora un nuevo desafío para el primer ministro canadiense Mark Carney, quien intenta mantener la unidad nacional mientras enfrenta tensiones comerciales con Estados Unidos.




