Salma Hayek celebra seis décadas con una trayectoria que rompió barreras para las actrices mexicanas en Hollywood. Su recorrido pasó de la televisión nacional a producciones internacionales, sin abandonar una identidad que convirtió en parte central de sus personajes y proyectos.
Su popularidad despegó con Teresa y después enfrentó una industria estadounidense que ofrecía pocos papeles complejos a mujeres latinas. La apuesta por producir y protagonizar Frida culminó con una nominación al Oscar y consolidó una voz capaz de impulsar historias desde detrás de cámaras.
Hayek amplió su registro con comedias, dramas y cine de superhéroes, incluida su participación en el universo de Marvel. También se convirtió recientemente en abuela y mantiene nuevos proyectos en desarrollo, entre ellos otra entrega de la franquicia Son como niños.
Su legado no se reduce a la fama: demostró que una actriz latina podía producir, negociar y liderar repartos en la industria más competitiva del mundo. Para nuevas generaciones, su carrera funciona como precedente y también como recordatorio de las barreras que aún persisten.





