Rosalía terminó cinco conciertos consecutivos en el Palacio de los Deportes y se despidió de México con una colección de imágenes, regalos y referencias a lo vivido durante su estancia.
La artista mostró artesanías, comida, rincones de la capital y homenajes a Juan Gabriel. También agradeció la intensidad del público que agotó las funciones.
La visita trascendió la promoción de una gira: su recorrido por la cultura popular generó conversación diaria y acercó a la cantante a creadores y figuras mexicanas.
El mensaje final alimentó la expectativa de un regreso. México volvió a demostrar que puede ser una plaza central para giras globales y, al mismo tiempo, una fuente visible de inspiración artística.






