Pemex entra en una zona de mayor presión financiera después de que el Gobierno redujera en 164 mil millones de pesos los apoyos destinados a la petrolera. El ajuste amenaza planes de mantenimiento y refinación cuando la empresa todavía carga deuda, baja producción y pérdidas por huachicol.
La Ley de Ingresos planteó para el primer trimestre una meta superior a 474 mil millones de pesos, pero el reporte consolidado ubicó los ingresos observados cerca de 343 mil 500 millones. La distancia de más de 130 mil millones muestra que el problema no se limita al subsidio retirado.
El recorte ocurre mientras Dos Bocas aún enfrenta retos de producción y las redes de combustible ilegal presionan tanto a Pemex como a la recaudación. Informes previos también habían documentado una caída real de la inversión presupuestal de la empresa frente al mismo periodo del año anterior.
Menos recursos para mantenimiento elevan el riesgo de paros, importaciones adicionales y costos futuros. Para los consumidores, el efecto no necesariamente será inmediato en la bomba, pero una petrolera con menor margen financiero deja al país más expuesto a variaciones internacionales y a interrupciones operativas.





