Drones y aeronaves pakistaníes atacaron la provincia de Kunar, al este de Afganistán, impactando el campus de la Universidad Sayed Jamaluddin Afghani y zonas residenciales aledañas. El gobierno talibán reportó al menos seis muertos y 70 heridos, de los cuales 30 son estudiantes universitarios, y acusó formalmente a Pakistán de crímenes de guerra ante instancias internacionales.
Islamabad rechazó categóricamente haber atacado la universidad y áreas de población civil, calificando los informes del gobierno talibán de falsos y propagandísticos. El ministerio de información pakistaní afirmó que sus operaciones militares se limitan a infraestructura utilizada por el Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), el grupo armado al que acusa de planear y ejecutar atentados dentro de su territorio desde suelo afgano.
El incidente es el más grave en una escalada que lleva semanas acumulándose en la frontera entre ambos países. Pakistán lanzó en semanas anteriores la Operación Ghazab lil-Haq, declarando lo que analistas describen como una guerra de facto contra el gobierno talibán de Kabul. Los enfrentamientos han incluido ataques de artillería, drones y fuerzas de tierra en distintos puntos de la porosa frontera compartida.
La comunidad internacional observa el conflicto con alarma creciente, pues ambas naciones son estados con armas nucleares. La ONU exigió una investigación independiente sobre el ataque a la universidad y llamó a ambas partes a detener las hostilidades y retomar el diálogo diplomático antes de que la situación escale a un punto de no retorno.

