El Comité Nobel reconoció sus aportaciones relacionadas con los canales iónicos activados por luz y la optogenética, una herramienta que revolucionó la manera en que los científicos estudian el funcionamiento del cerebro.
La técnica permite activar o desactivar determinadas neuronas con gran precisión utilizando pulsos de luz, haciendo posible investigar qué células intervienen en funciones como la memoria, las emociones y distintos comportamientos.
Parte del descubrimiento comenzó con investigaciones realizadas por Hegemann y Nagel sobre una proteína sensible a la luz denominada channelrhodopsin, localizada originalmente en algas unicelulares. Posteriormente, Deisseroth logró convertir ese mecanismo en una especie de interruptor controlado por luz para estudiar células nerviosas.
El desarrollo de la optogenética abrió una nueva etapa en la neurociencia. Actualmente se utiliza en laboratorios de todo el mundo para estudiar circuitos cerebrales y comprender mejor trastornos y enfermedades como párkinson, epilepsia, esquizofrenia, Alzheimer y adicciones.
También existen investigaciones que exploran posibles aplicaciones terapéuticas, entre ellas tratamientos relacionados con la recuperación de ciertas funciones visuales, aunque muchas de estas aplicaciones todavía se encuentran en desarrollo.
Deisseroth, de Estados Unidos, y los investigadores alemanes Hegemann y Nagel compartirán un premio de 12 millones de coronas suecas, equivalente a aproximadamente 1.2 millones de dólares.
El Nobel de Medicina abre oficialmente la semana de anuncios de los Premios Nobel 2026 y reconoce una tecnología que cambió radicalmente la capacidad de los científicos para observar y manipular la actividad del cerebro.





