México y Perú dieron por terminada una de las disputas diplomáticas más ásperas de América Latina. Los dos gobiernos anunciaron la reanudación de relaciones y abrieron la puerta al regreso de la representación mexicana en Lima.
El acercamiento ocurrió después de semanas de contactos entre la administración de Claudia Sheinbaum y el nuevo gobierno peruano de Keiko Fujimori. La ruptura se había profundizado por el respaldo mexicano al expresidente Pedro Castillo y por el asilo concedido a la ex primera ministra Betssy Chávez.
Un comunicado conjunto apeló a los lazos históricos, la cooperación y el respeto al derecho internacional. El acuerdo también resuelve el vacío que obligó a Brasil a representar temporalmente los intereses diplomáticos de México en territorio peruano.
La reconciliación puede reactivar la coordinación consular, el comercio y la movilidad entre dos miembros de la Alianza del Pacífico. También representa una prueba política para ambos gobiernos, porque las diferencias sobre Castillo no desaparecieron aunque se haya restablecido el diálogo.





