México consolidó su posición como el principal socio comercial de Estados Unidos: en el primer trimestre de 2026, el 16.9% de todo lo que importó el país del norte provino de territorio mexicano. Es el porcentaje más alto logrado en un primer trimestre desde que existen registros y representa un hito en la relación económica bilateral.
El dato, publicado por organismos de análisis económico, llega en medio de la revisión del T-MEC y del impulso del Plan México, la estrategia de la presidenta Claudia Sheinbaum para atraer inversión, relocalizar cadenas de suministro y posicionar al país como alternativa a la manufactura asiática. Las remesas también registraron un crecimiento anual de 3.7% en abril, con casi cinco mil millones de dólares enviados al país.
Sin embargo, el panorama no es únicamente positivo: la inversión como porcentaje del PIB cayó de 24.8% a 22% entre mediados de 2024 y mediados de 2025, por debajo de la meta del 25% fijada en el Plan México. El índice de confianza del consumidor también mostró una caída anual en mayo, con incertidumbre sobre las perspectivas económicas a futuro.
Los analistas señalan que el desafío ahora es traducir el liderazgo exportador en crecimiento sostenido hacia adentro, con empleos bien remunerados, mayor inversión doméstica y reducción de las brechas regionales que persisten en el país.



