La advertencia circula entre habitantes y viajeros: no acercarse a la sierra. La guerra interna del crimen organizado se fragmentó y elevó la presión sobre Mazatlán.
El principal destino turístico de Sinaloa acumuló 14 homicidios en la primera semana del mes. Los ataques ya no responden a un solo frente y eso dificulta anticipar los puntos de mayor riesgo.
Comercios, transportistas y familias ajustaron horarios mientras las autoridades reforzaron patrullajes. El turismo queda expuesto a una percepción de inseguridad capaz de cancelar reservaciones y empleos.
La expansión muestra que una captura o ruptura de liderazgo puede multiplicar la violencia en lugar de contenerla. Recuperar control exige inteligencia, protección a civiles y resultados que vayan más allá de retenes temporales.





