Colectivos y madres buscadoras marcharon por Paseo de la Reforma hasta el Zócalo para exigir la localización de más de 132 mil personas desaparecidas en México. Cada ficha colocada convirtió una cifra nacional en un rostro concreto.
Los contingentes realizaron una pega masiva de carteles en la Glorieta de las y los Desaparecidos y otros puntos de la capital. Familias enteras participaron para recordar que la búsqueda no puede recaer únicamente en quienes sufrieron la ausencia.
Milenio y El Universal documentaron la movilización y el reclamo por seguridad, investigación e identificación. Las familias piden bases de datos conectadas, búsquedas inmediatas y fiscalías capaces de compartir información entre estados.
La marcha no exige ceremonias, sino resultados. Mientras expedientes permanezcan fragmentados y servicios forenses acumulen cuerpos sin nombre, la cifra seguirá creciendo y las familias continuarán haciendo el trabajo que corresponde al Estado.






