Las mariposas están dibujando un mapa del cambio climático con sus propias alas. Especies antes ligadas al Mediterráneo aparecen cada vez más al norte.
Centenares han modificado su territorio y otras ascienden a zonas montañosas donde todavía encuentran temperaturas parecidas a las del pasado. El desplazamiento altera ciclos de reproducción y alimentación.
Los científicos usan estas poblaciones como indicadores porque responden rápido a cambios ambientales. Cuando una especie se mueve, también cambian las plantas y depredadores que dependen de ella.
México enfrenta desplazamientos semejantes en bosques y montañas. Proteger corredores ecológicos será decisivo para que las especies puedan adaptarse sin quedar atrapadas en paisajes fragmentados.






