El modelo de escuelas militarizadas entra en retirada después de años de funcionar con reconocimientos educativos, pero sin una categoría clara que autorizara disciplina castrense para menores. La SEP informó que 25 planteles serán transformados y uno fue clausurado.
La revisión cobró fuerza tras la muerte de menores vinculada con academias de ese tipo. Investigaciones periodísticas documentaron tres fallecimientos en tres años, así como denuncias de golpes, castigos y prácticas que familias confundían con formación avalada por las Fuerzas Armadas.
Educación sostiene que ninguna escuela privada puede presentarse como militar, castrense o militarizada, porque esa instrucción corresponde exclusivamente a instituciones oficiales. Los planteles podrán conservar servicios académicos si modifican su identidad, métodos y prácticas para cumplir la legislación.
El cambio obliga a vigilar más que los letreros. Padres y alumnos necesitan claridad sobre personal, protocolos, sanciones y supervisión, pues rebautizar una academia no garantiza que desaparezcan conductas violentas. La transformación será creíble solo si incluye inspecciones y mecanismos seguros de denuncia.






