El teléfono móvil perdió terreno dentro de las aulas mexicanas. Claudia Sheinbaum respaldó restringir su uso durante la jornada escolar y planteó recuperar prácticas de lectura y escritura con lápiz y papel.
La disposición ya existe en 16 estados, aunque su aplicación varía entre planteles. El reto es distinguir entre una herramienta pedagógica, un dispositivo de emergencia y una fuente constante de distracción para estudiantes y docentes.
El Universal y Reforma coincidieron en la postura presidencial y en el alcance territorial de las medidas. Las escuelas deberán explicar reglas, excepciones y mecanismos de resguardo para evitar castigos arbitrarios o pérdida de equipos.
Reducir pantallas puede mejorar la concentración, pero no sustituye una política de alfabetización digital. El objetivo debe ser enseñar cuándo la tecnología aporta valor y cuándo interrumpe, además de involucrar a familias en hábitos coherentes fuera del salón.






