El eclipse lunar parcial rozó la totalidad al cubrir 96% de la Luna llena. La sombra terrestre avanzó sobre el disco y produjo una transformación visible que fue fotografiada desde ciudades y observatorios de distintas regiones.
El fenómeno coincidió con la llamada Luna del Esturión. La tonalidad rojiza apareció porque parte de la luz solar atravesó la atmósfera terrestre antes de llegar al satélite, mientras el resto quedó bloqueado por el planeta.
BBC y CNN reunieron imágenes y confirmaron el nivel de cobertura. A diferencia de un eclipse solar, la observación lunar no requirió filtros especiales, lo que permitió seguirlo a simple vista donde el cielo permaneció despejado.
Además del espectáculo, las fotografías ayudan a entender la geometría de las órbitas y el comportamiento de la luz. Cada secuencia muestra que un evento predecible puede ser distinto según clima, ubicación y momento de observación.






