La misma sequía que castiga cultivos y ciudades abrió una ventana inesperada al pasado. El descenso del Danubio dejó visibles restos del Puente de Constantino.
La estructura fue una de las mayores obras de ingeniería del Imperio romano y unía tierras que hoy pertenecen a Bulgaria y Rumania. Sus cimientos permanecieron ocultos bajo el agua durante generaciones.
Arqueólogos aprovechan la exposición temporal para documentar materiales, orientación y dimensiones. El trabajo debe avanzar con rapidez antes de que el caudal vuelva a cubrir la zona.
El hallazgo reúne patrimonio y emergencia climática en una sola imagen. La oportunidad científica no borra el costo ambiental que hizo posible contemplarla.





