La confrontación entre Estados Unidos e Irán se extendió por el Golfo después de que Teherán respondiera contra instalaciones y países asociados con Washington. La escalada dejó a aliados regionales atrapados entre bases militares, rutas energéticas y el riesgo de nuevos ataques.
Los bombardeos estadounidenses en territorio iraní dejaron al menos 18 muertos y decenas de heridos, según autoridades locales. Entre las víctimas se contaron cuatro personas que asistían a una boda, un dato que aumentó la presión sobre el costo civil de la operación.
Irán lanzó su represalia contra objetivos en países vecinos que albergan presencia estadounidense. Kuwait y otros socios del Golfo reforzaron alertas mientras la tensión volvía a colocar en el centro al estrecho de Ormuz, paso esencial para el comercio mundial de petróleo y gas.
Para México, el efecto más inmediato puede sentirse lejos del frente: un cierre parcial o una amenaza prolongada sobre Ormuz presionaría precios energéticos, transporte e inflación. La duración de la crisis dependerá de si las potencias abren una vía diplomática antes de que la cadena de represalias se vuelva incontrolable.




