Dan Driscoll renunció como secretario del Ejército de Estados Unidos después de 18 meses. Su salida ocurre mientras el Pentágono enfrenta guerras abiertas, presión presupuestaria y disputas internas.
Medios estadounidenses vincularon la decisión con tensiones respecto del secretario de Defensa, Pete Hegseth. La administración no detalló públicamente el desacuerdo ni anunció de inmediato un reemplazo permanente.
Driscoll supervisaba personal, modernización y adquisiciones de la mayor rama militar del país. Cambiar de mando en plena presión sobre municiones y despliegues añade incertidumbre operativa.
La renuncia puede parecer un movimiento burocrático, pero revela el costo de sostener varias crisis simultáneas. El Senado deberá revisar al siguiente responsable mientras crecen las preguntas sobre dirección y disciplina en el Pentágono.






