La Luna atravesó la sombra de la Tierra y ofreció uno de los fenómenos astronómicos más visibles del año para México. La fase parcial cubrió hasta 96% del disco, suficiente para transformar su brillo y darle un tono rojizo.
Un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna. A diferencia de un eclipse solar, puede observarse sin filtros especiales; basta un cielo despejado y una vista razonablemente abierta hacia el satélite.
CNN y EL PAÍS coincidieron en el porcentaje de cobertura y en que el fenómeno sería visible desde amplias zonas de América. Binoculares o telescopios ayudan a apreciar detalles, pero la observación a simple vista sigue siendo segura.
El espectáculo también funciona como una oportunidad educativa accesible. Escuelas y familias pueden relacionar lo observado con órbitas, sombras y atmósfera sin equipo costoso, siempre que las condiciones meteorológicas permitan mirar el cielo.






