El Palacio de Bellas Artes, joya arquitectónica del Centro Histórico de la Ciudad de México, estrena una nueva temporada del ballet clásico La Cenicienta con el Ballet Nacional de México en el escenario principal. La producción, que corre del 21 de junio al 2 de julio, llega en un momento de renovado interés del público capitalino por las artes escénicas, impulsado en parte por el clima cultural que el Mundial 2026 ha generado en la ciudad.
La puesta en escena rescata la versión clásica del cuento con escenografías de gran formato, vestuarios de época y la partitura completa de Prokofiev interpretada en vivo. El trabajo de la compañía nacional, que tiene décadas de trayectoria en los escenarios más importantes del país y del mundo, ha sido elogiado por la crítica como una de las producciones más sólidas de la temporada.
Las entradas para las primeras funciones ya muestran alta demanda, especialmente las de fin de semana, donde las familias con niños representan el grueso del público. El Instituto Nacional de Bellas Artes ha programado funciones especiales para grupos escolares, buscando que el ballet llegue a nuevas generaciones de espectadores que de otra manera difícilmente tendrían acceso a una producción de este nivel.
Bellas Artes, con su impresionante techo de vidrio de Tiffany y su fachada de mármol blanco, es desde hace décadas el símbolo cultural más reconocido de México. Recibir a La Cenicienta en pleno verano, en medio de la euforia mundialista que domina la ciudad, es una apuesta por recordar que la capital tiene capas culturales que van mucho más allá del fútbol.


