Ciudad de México se prepara para la edición número 48 de su Marcha del Orgullo LGBTQ+, uno de los eventos más masivos y coloridos del año en la capital, y uno de los más grandes de toda América Latina. La fecha —27 de junio— coincide con el aniversario de los disturbios de Stonewall, que en 1969 encendieron el movimiento moderno por los derechos de la diversidad sexual en todo el mundo.
El Paseo de la Reforma, el bulevar más emblemático de la ciudad, será el escenario central de una jornada que comenzará en el Ángel de la Independencia y avanzará hacia el Zócalo capitalino. En ediciones recientes la marcha ha concentrado a más de 300 mil personas, con contingentes de organizaciones civiles, empresas, instituciones educativas y grupos políticos que muestran el alcance que ha ganado el movimiento en la sociedad mexicana.
Este año el evento llega cargado de simbolismo adicional. En varios países del mundo se han registrado retrocesos en legislaciones de protección a la comunidad LGBTQ+, lo que ha dado a las marchas de junio una dimensión de resistencia política que va más allá de la celebración. En México, el matrimonio igualitario es legal en todos los estados, pero organizaciones civiles advierten que falta mucho por avanzar en materia de adopción, identidad de género y protección contra la discriminación laboral.
La marcha de la CDMX ha sido históricamente un espacio que combina la fiesta con el activismo, el arte con la denuncia y la visibilidad con la reivindicación de derechos. Artistas, activistas y figuras públicas suelen sumarse al contingente, convirtiendo el recorrido por Reforma en un desfile de creatividad, color y mensajes políticos que cada año genera conversación en todo el país.


